El escenario en el que se desarrolla el comercio electrónico contiene, al menos, un comprador y un vendedor. Además es difícil que pueda llevarse a cabo ninguna transacción económica sin la intervención de un banco que se haga cargo del control efectivo del dinero. Es más, habitualmente aparecen dos bancos, el del comprador y el del vendedor, que liquidan entre ellos a través de sus redes y servicios interbancarios (que quedan fuera del ámbito de este artículo).
En algunas circunstancias hay que añadir un actor más que es el fedatario, una autoridad respetada por todas las partes, cuya intervención será crucial para resolver conflictos. Es decir, nos colocamos en un escenario clásico.
Pueden existir, adicionalmente, diversos intermediarios que pueden complicar
los modelos. Específicamente, podemos observar la presencia de
compañias de crédito (con un papel análogo al del mundo
real) y de administradores de "centros comerciales electrónicos" con
diferentes grados de funciones.